martes, 11 de agosto de 2015

¿qué es un residuo? ¿qué valor esconden?

Nuestra participación en diferentes actos y actividades en relación a los residuos y las diferentes cuestiones que se nos plantean en esos actos nos dan a entender que igual es necesario acercar algunos conceptos a la población.
El primer concepto que todos tendríamos que tener claro es que es realmente un residuo. Todos tenemos la imagen de que un residuo es basura, lo que ya no tiene utilidad. Pero la realidad es otra. Incluso el concepto legal de residuo aporta una clara diferencia. Un residuo es aquello que para su poseedor no tiene valor y por tanto tiene intención de desprenderse. Es decir el criterio para decidir qué es y qué no un residuo es subjetivo. Es “basura” porque no le sirve al dueño, pero puede contener un gran valor, incluso económico. La mayor parte de los residuos en realidad contienen por tanto un valor. Son recursos potenciales, que puede recuperarse a través de lo que se llama la valorización de los residuos. 


Este concepto, la puesta en valor o valorización la tenemos muy clara todos gracias a la recogida selectiva de papel o envases para su reciclaje. Latas, botellas o cajas de cartón usadas se convierten de nuevo en materia prima gracias a la colaboración de todos. A través de esta valorización, todos obtenemos beneficios: los materiales están disponibles para la industria con un menor impacto ambiental (reducción de consumos de agua y energía, ahorro de millones de toneladas de CO2), las empresas tienen a su disposición materia prima de calidad a menor coste económico y las administraciones consiguen reducir sensiblemente los costes de la gestión de los residuos, y por tanto disponer de más presupuesto para sus actividades sin necesidad de incrementar sus tasas impositivas.

Hay muchas otras posibilidades de valorización a nuestra mano. La más sencilla la reutilización y la apuesta por la segunda mano. Cada artículo al que se alargue su vida a través de la cesión, intercambio o entrada en el circuito de la segunda mano supone un enorme ahorro de consumo de materias primas y problemas ambientales derivados. Además implica actuar en toda la cadena productiva, desde la energía consumida para extraerla del medio, a su fabricación, posteriores impactos derivados de la logística  y la reducción de los residuos de embalajes, incluidos los palets para su transporte y distribución.

Utilizaremos como ejemplo un residuo textil, un vaquero por ejemplo, que como sabéis puede ser depositado en los contenedores que Deixalles (y Caritas) tenemos distribuidos por la isla. Para obtener ese vaquero, desde la plantación de algodón a su confección se han consumido 8000 litros de agua y se han consumido 32 kg de materias primas (por lo que se han generado más de 30 kg de residuos, sin incluir los residuos derivados de su transporte y distribución (embalajes). Además al reutilizar un vaquero se consigue ahorrar los 5,41 Kg de CO2 producidos en su fabricación (lo que equivale a lo absorbido por 275 árboles en un dia). Por último si su destino ha sido un contenedor de recogida de ropa de una entidad social, ayudará a sustentar sus programas sociales.  Solo aportaremos un dato, a pesar del trabajo de Deixalles y Caritas, llegan actualmente al vertedero más de 3000 toneladas de residuo textil perdiéndose para siempre el valor que pudiesen contener. 

1 comentario:

  1. Muy interesante el post.
    En nuestra web disponemos de estanterías en stock lowcost y ideas en metal. Compramos y Vendemos Estanterias Industriales de segunda mano.

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